domingo, 12 de abril de 2015

PURÉ DE VERDURAS

Comienzo esta receta, siendo consciente, de que este plato no es que sea muy querido que digamos, pero la verdad es que si sería interesante que lo incluyeras en tu dieta, por lo menos una vez a la semana.
Yo siempre digo, que en la cocina, claro que es importante saber cocinar o por lo menos tener unos conocimientos mínimos, pero también, el cariño con el que lo cocinas se reflejará en la receta, de eso, estoy completamente segura.
Digo esto, porque yo, en mis comienzos en la cocina, hacía el puré de verduras de una forma rápida y cómoda, metía en una olla agua y le incorporaba directamente todas  las verduras y ¡venga a cocer!, haciéndolo de esta forma, no me daba cuenta, de que no aprovechaba todos los nutrientes y vitaminas de las verduras, ya que estos, se quedaban en el agua, por no hablar de los sabores.
He ido investigando y fruto de esas pruebas he conseguido cocinar un puré de verduras para chuparse los dedos, te lo voy a demostrar compartiendo contigo mi receta ¿te animas?



INGREDIENTES:
  • 1 Cebolla mediana.
  • 1 puerro.
  • 500 grs de calabacin.
  • 120 grs de judias (unas 6).
  • 250 grs de patata pelada.
  • 50 grs de zanahoria.
  • 20 grs de pimiento verde.
  • 5 cucharadas soperas de aceite de oliva.
  • 1 pastilla de caldo de carne.
  • 400 ml de agua.
ELABORACIÓN:



En una cazuela ponemos el aceite, y le añadimos la cebolla cortada en trozos, no es importante el tamaño en que lo cortes, ya que al final, todas las verduras las batiremos con la batidora.


Cuando la cebolla esté ya un poco dorada le añadimos el puerro. Le quitaremos la parte verde de las hojas y utilizaremos el resto. Dejamos que se cocinen juntos unos 3 minutos.


Pasado ese tiempo, le incorporamos las judias y la zanahoria previamente lavadas y cortadas. (Es importantísimo lavar bien las verduras antes de cocinarlas). Mezclamos todo y seguimos cocinando.


Ya lo hemos dejado otros 2-3 minutos más o menos y le añadimos el pimiento verde.


Ahora le toca el turno al calabacín. Pártelo por la mitad e incorpora una parte pelada y otra con piel, cortado en trozos.


Aquí tenemos todas las verduras compartiendo sabores unas con otras.
Dejamos otros 3 minutos, removiendo de vez en cuando.


La última verdura será  la patata, removemos todo bien y lo dejamos a fuego medio durante unos 2 minutos.
Todos estos "rehogados" que estamos haciendo, se notaran en el sabor del puré.


Incorporamos el agua.


Después la pastilla de caldo de carne y un poco de sal.


Dejamos que se cocine todo durante unos 20 minutos a fuego medio.


Y el resultado será este.


El último paso será triturarlo todo bien con la batidora, probarlo a ver como nos ha quedado de sal  y rectificar si fuese necesario. (Añadir más sal y nos hubiese quedado soso para nuestro gusto).
Me gustaría que esta forma de hacer el puré de verdura te resulte tan interesante que te animes a probarla, te garantizo que no te dejará indiferente ¡que le disfrutes!

viernes, 3 de abril de 2015

POLLO EN SALSA

Esta es una receta que no puede faltar en tu mesa, ya que en ella se utilizan ingredientes muy sanos, que juntos, nos aportaran muchos beneficios a nuestra dieta y también  nos harán disfrutar de lo lindo con su sabor, ya que está ¡riquísmo!
Es uno de esos platos, que pueden prepararse con antelación y calentarse en el mismo instante en el que vayamos a comerlo. Como ves, todo son ventajas a si que no lo dudes y apúntate cada detalle para hacer esta receta, con la que sin duda triunfaras.




INGREDIENTES:
  • 4 contramuslos de pollo.
  • 300 grs de cebolla.
  • 1 puerro.
  • 45 grs de zanahoria.
  • 20 grs de pimiento.
  • Aceite de oliva ( el necesario para freírlo y luego para hacer la salsa).
  • 1 pastilla de caldo de carne.
  • 250 ml de agua.
  • 70 ml de vino blanco o coñac.
  • Un poco de harina (para pasar el pollo por ella antes de freírlo).
  • Una cucharadita ( la medida es de café) de azúcar.
ELABORACIÓN:


Lo primero, quiero enseñarte algo sobre el ingrediente principal, el pollo.
La parte que vamos a utilizar es el contramuslo,  que es esta.


Como verás, yo le he pedido al carnicero que me lo corte a la mitad y que me quite el espinazo, que es un hueso que tiene esta pieza que a mi no me gusta ponerla para que el pollo esté lo más limpio posible de hueso.


Yo luego en casa, le he quitado la piel, ya que en ella hay mucha grasa y tenemos que intentar hacer nuestros platos lo más saludables posibles. Si tú no sabes quitarle la piel, puedes decírselo al carnicero y no tendrá problema en ayudarte.
Ahora que ya tenemos el pollo sin piel y esperando a ser cocinado ¡comenzamos!


Lo primero que haremos será poner el aceite en la cazuela. La cantidad exacta no te la indico, ya que será el que veas necesario para freír el pollo, para  lo cual, tampoco necesitas una cantidad exacta.


Pasaremos el pollo por harina antes de freírlo en el aceite. Haremos este paso  antes de guisarlo con las verduras para "sellar" la carne ( Si cocinamos de esta forma el pollo, al crearle una costra por fuera, contendrá dentro todos sus jugos, cosa que resultará más que interesante en nuestro paladar).
Ya sabes que a mi me gusta "enriquecer" mis platos todo lo posible, y en este plato lo consigo añadiéndole curry en polvo a la harina en este paso, es una especia que combinada con el pollo es exquisita, pero bueno, como soy consciente de que no a todo el mundo le pueda gustar, esta vez, no lo he utilizado, pero que sepas que si te gusta puedes hacerlo, le da un toque muy especial y por supuesto, delicioso.


Ponemos el pollo en el aceite. Como puedes ver, el aceite está muy poco caliente y te explico porque. El pollo contiene agua, y hay que tener mucho cuidado a la hora de freírlo porque "salta que se mata" y podemos quemarnos con mucha facilidad, por lo que, todas precauciones son pocas. A si que yo lo incorporo al aceite poco caliente para que al posarlo no me lleve una desagradable sorpresa.


Y rápidamente lo tapo porque en cuantas empieza a coger calor, es cuando puede haber alguna que otra "explosión no deseada".


Cuando vemos que ya está una parte dorada, la apartamos del fuego y esperamos un poco para asegurarnos de que no saltará por sorpresa alguna gota de aceite y le damos la vuelta. Lo volvemos a poner al fuego para que coja color la otra parte.


Así estará por la parte de abajo. No es necesario tenerlo una eternidad en el fuego, cuando veas que ya tiene un color dorado bonito lo puedes sacar.


Lo volvemos a poner al fuego para dorar la otra parte, y eso si, no se te olvide ponerle otra vez la tapa.


Así de tostadito nos ha quedado después de pasarlo todo por el aceite.


Ahora le toca el turno a las verduras. Para ello vamos a utilizar el mismo aceite en el que hemos frito el pollo pero tienes que tener en cuenta que con este aceite hay que tener mucho cuidado porque si  el pollo le fríes a una temperatura demasiado alta, este aceite se te quemará, lo verás porque cuando esto ocurre adquiere un color negro bastante característico, si esto te ocurre no puedes utilizarlo más a si que tendrás que poner aceite limpio. Yo he sido prudente y el aceite no se me ha quemado. Lo que si que hago es quitarle mucha cantidad, ya que no es lo mismo el que necesitamos para freír que para hacer una salsa.
Me quedo con unas 7 cucharadas soperas de aceite y le añado la cebolla, como ves no la he troceado demasiado pequeña, ya que luego la pasaré por la batidora. Pero si a ti te gusta dejar las verduras tal cual, tienes que poner cuidado y picarlo un poco fino.


He tenido la cebolla a fuego medio durante unos 5 minutos y le incorporo el puerro. ( Acuérdate de lavarlo bien, quitándole las hojas feas de fuera y haciéndole una cruz en la parte verde para pasarlo por el agua y quitarle toda la posible tierra que pueda estar "escondida").


El puerro y la cebolla han estado unos 3-4 minutos al fuego y les incorporo el pimiento verde ( yo utilizo un pimiento que se llama italiano o pimiento de freír, puedes utilizar otra variedad, no pasa nada, eso si, es importante lavarlo  bien antes de utilizarlo) y la zanahoria (yo la pongo con piel, pero muy bien lavada, si quieres puedes pelarla).


Lo he dejado otros 3-4 minutos y ahora le incorporo el pollo que teníamos reservado.


Removemos bien para incorporar todos los ingredientes y para que compartan sabores los unos con los otros.


Le toca el turno al vino blanco. En esta receta también puedes utilizar coñac, la diferencia es que el coñac le da un toque más dulce. No te preocupes por el alcohol que pueda tener el vino ya que al cocinarlo el alcohol se evaporará por completo. Para ello, dejaremos que esto se cocine unos 5 minutos, pasado ese tiempo no quedará ni rastro del alcohol.


Le toca el turno al agua, que yo añado templada para no cortar de golpe la cocción con el agua fría.


Ponle la pastilla de caldo de carne, un poco de sal (para al final probar la salsa y corregir de sal si es preciso) y la cucharadita de azúcar ( este ingrediente lo ponemos para contrarrestar la acidez de las verduras, también puedes hacerlo añadiéndole a la salsa a la vez que las verduras media manzana con piel, un par de ciruelas sin hueso o una uvas pasas, estos ingredientes le aportaran dulzor a la salsa y quedará exquisita).


Ha pasado media hora y el pollo está en su punto.


Lo separamos de las verduras y lo ponemos en una fuente.


Y las verduras nos quedan a parte.


Las trituramos con la batidora.


Y le añadimos la salsa al pollo. Si quieres darle otra textura a la salsa puedes añadirle unos guisantes de lata o unos champiñones, te quedará una salsa más "completa" si cabe.
Puedes meterlo en el horno antes de servirlo para mantenerlo caliente y a la vez gratinarlo un poco o si vas con prisas darle una "vuelta" en el microondas.
Igual se te ha hecho larga la receta, pero verás que cuando te pongas manos a la obra no será para tanto y te aseguro que cuando degustes semejante manjar no podrás creer que lo has hecho tú.
Espero que lo disfrutes en buena compañía. ¡Buen provecho!

ROLLITOS CRUJIENTES

Los rollitos crujientes son fáciles de preparar y además es una forma de variar un poco nuestro repertorio culinario, para que nuestros menús no sean siempre sota caballo y rey. Y la mejor forma de conseguirlo es experimentando y probando siempre que podamos. ¡y hoy podemos!



Este será el resultado final de nuestro trabajo de hoy en la cocina. ¿a que tiene buenísima pinta?, pues que no te de pereza, ponte el delantal, lávate las manos y ¡ a cocinar!

INGREDIENTES:
  • Pan de molde.
  • Jamón cocido.
  • Queso. ( yo uso tranchete, tiene que ser un queso que funda bien).
  • Huevo y pan rallado para el rebozado.
  • Aceite de oliva para freírlo.
No te especifico las cantidades ya que eso dependerá de la cantidad que quieras preparar.

ELABORACIÓN:


Con un rodillo de cocina (si no tienes puedes utilizar, por ejemplo, una botella) daremos varias "pasadas" por encima de la rebanada de pan para conseguir una rebanada fina.


Una cosa así.


Mira la diferencia.


Sobre la rebanada fina colocamos una loncha de jamón cocido y encima el queso.


Con cuidado, vamos enrollando y a la vez intentando que nos vaya quedando apretado, a si que este paso, tendrás que hacerlo con un poco de paciencia y delicadeza.


Tiene que quedar más o menos así.


Vamos a pasarlo por el huevo batido. No tienes que "dormirte en los laureles" en este paso, sumerge el rollito lo justo y necesario para que se empape del huevo, por que si lo dejas demasiado tiempo en el huevo el pan se te va a deshacer y entonces, la vas a liar parda.


Ahora le toca el turno al pan rallado.


Este es el resultado, después de darle "un buen baño de huevo y pan rallado".


Es importante que selles bien los extremos del rollito, porque sino, al freírlo el queso al derretirse caerá en el aceite caliente, y te garantizo que lo único que conseguirás será una quemadura segura y un cabreo de mil demonios, a si que, como vale más "prevenir que curar", utiliza el huevo a modo de pegamento y sella los bordes. (moja la parte de arriba y la de abajo del borde que queda sin sellar con huevo, y aprieta. Luego,para terminar de sellarlo pon un poco de pan rallado y aprieta hasta que veas que está cerrado completamente).


El último paso será freírlo en aceite abundante y bien caliente. Lo pondremos en un plato encima del papel de cocina para que absorba el exceso de aceite y estará listo para ser degustado.
No te entretengas y coge el tenedor porque debes comerlo sin que se enfríe para que el queso esté bien fundido y disfrutes de ese bocado tan completo de sabor y textura crujiente. ¡que te aproveche cocinillas!